El Apollo 13 hizo famosa la frase “Houston, tenemos un problema”, Así comenzó una de las aventuras más emocionantes ocurridas en el espacio. Durante el “vuelo” del Apollo 13 a la luna, se produjo una explosión en un tanque de oxígeno que provocó un cambió el rumbo de la nave e impidió que ésta alcanzara el satélite y puso su vida en grave peligro. Su única esperanza era utilizar el módulo lunar como vehículo salvavidas y emplear las escasas reservas de oxígeno y la energía de la que disponían para intentar recorrer los 320.000 kilómetros que les separaban de la Tierra.
El manual de control, de 70 páginas, recogía las instrucciones y los 59 procedimientos que debían seguir para activar el módulo lunar. El cuaderno está lleno de anotaciones manuscritas a lápiz realizadas por el comandante Lovell para emprender el viaje de vuelta. Desde el módulo de mando que pilotaba, Jack Swigert le dictaba las coordenadas. Después, Lovell tenía que calcularlas y transferirlas al sistema del módulo lunar.
El principal problema, asegura, era la falta de tiempo. Apenas tenía 15 minutos antes de que el módulo de control quedara inservible y no disponía de supercalculadoras que le facilitaran la tarea. Para verificar los cálculos y evitar errores, el centro de Houston hizo los mismos cálculos a la vez. La escasez de energía complicó la transmisión de instrucciones, que sólo podían hacer de forma oral. Era su única posibilidad de llegar a la Tierra y el más mínimo fallo hubiera significado la muerte de la tripulación.
Ahora, esas anotaciones han alcanzado un precio de unos 33.000 euros y durante la subasta unas 80 personas pujaron por el cuaderno y la página de Internet recibió más de 3.000 visitas.
Fuentes: elmundo.es // antena3.com
El principal problema, asegura, era la falta de tiempo. Apenas tenía 15 minutos antes de que el módulo de control quedara inservible y no disponía de supercalculadoras que le facilitaran la tarea. Para verificar los cálculos y evitar errores, el centro de Houston hizo los mismos cálculos a la vez. La escasez de energía complicó la transmisión de instrucciones, que sólo podían hacer de forma oral. Era su única posibilidad de llegar a la Tierra y el más mínimo fallo hubiera significado la muerte de la tripulación.
Ahora, esas anotaciones han alcanzado un precio de unos 33.000 euros y durante la subasta unas 80 personas pujaron por el cuaderno y la página de Internet recibió más de 3.000 visitas.
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